Sector

SMS para restaurantes y hostelería

Reservas, sugerencias y mesas en espera se reducen a lo mismo: un mensaje corto que llega a su hora, escrito mucho antes de que empiece el lío.

  • Programado hasta un año antes
  • Un envío que puedes pausar a media marcha
  • Cada mensaje seguido hasta la entrega
MESSALOGYahora

Hola Ana, tu mesa para 2 en [RESTAURANTE] queda reservada el viernes a las 20:00. Si algo cambia, llama al [TELEFONO].

Entregado1 segmento, GSM-7

Programado

El día antes, a las 18:00

Tres mensajes que un comedor ya envía a mano

Cada uno son unas líneas de texto y una hora a la que tiene que llegar. Si falla la hora, el mensaje solo molesta.

Recordatorios de reserva

Un texto el día antes es el remedio más barato que existe contra una mesa vacía. La lista sale de tu propio libro de reservas y el envío se deja puesto a la hora en que el cliente lo va a leer.

Las sugerencias de la semana

El menú del jueves para los habituales que pidieron recibirlo, escrito el martes y dejado listo para salir a las seis. Acorta el enlace de la carta y mira cuánta gente lo abrió.

Avisos de mesa lista

Avisa en la barra de que la mesa está lista en vez de tener a la gente agolpada en la puerta. Un mensaje cada vez, enviado desde tu sistema de reservas con la API.

La hora a la que sale el mensaje es todo el trabajo

Un restaurante está más lleno justo a las horas en que sus mensajes importan. Nadie está delante del ordenador un jueves a las seis, y un recordatorio que sale a las once de la mañana siguiente ya ha perdido la mesa que iba a salvar. Por eso escribir el envío y enviarlo son dos momentos distintos: la campaña se prepara y se aprueba en el primer rato tranquilo, y se programa para salir entre 30 minutos y 365 días después.

Ahí está la diferencia entre un mensaje que funciona y uno que fastidia. El texto de las sugerencias se hace el martes por la tarde y sale el jueves a las seis; los recordatorios de la semana quedan puestos antes de que empiece el fin de semana. Si la noche se tuerce, un envío en marcha se puede pausar y retomar, y cada mensaje se sigue hasta la entrega en informes.

Opciones de programación de campaña.

Del libro de reservas a un envío programado

El primer envío lleva una tarde. Después solo cambian la hora y las palabras.

  1. Importa los clientes que ya tienes

    Un libro de reservas guarda más que un teléfono: última visita, número de comensales, lo que suelen reservar. Importa esas columnas y cada una sirve para decidir quién recibe un envío.

  2. Separa a los habituales de las reservas

    El recordatorio es de una mesa; las sugerencias son de quien pidió recibirlas. Las audiencias guardan las dos reglas por separado, así que a nadie le llega la que no era.

  3. Escríbelo, acorta el enlace, pruébalo

    Personaliza con el nombre y la hora del cliente, acorta el enlace de la carta para que se cuenten los clics y mándate una prueba al móvil antes de que lo vea el comedor.

  4. Elige la hora y aprueba

    Decide cuándo sale el mensaje, comprueba a quién va y aprueba. El envío espera hasta esa hora esté quien esté en el pase.